Crisis en Italia: más de mil alcaldes le pidieron a Draghi que se quede por el bien del país

Mundo 18 de julio de 2022 Por Que Pasa Ciudad
Crecen de forma cada vez más importante las presiones para que el primer ministro revoque su renuncia, que deberá explicar ante el Parlamento el miércoles; intentan evitar “el salto al vacío” que significarían elecciones anticipadas

Draghi

Con el pasar de las horas y a medida que se acerca el miércoles, el día de la verdad, aumenta el suspenso por lo que vendrá en Italia. Pero también crecen, de forma cada vez más importante, las presiones para que el primer ministro, Mario Draghi, cambie de idea, no tire la toalla y se quede al frente del barco en plena tempestad.

En menos de 24 horas, más de 1000 alcaldes de Italia de todos los colores políticos se sumaron a una carta abierta que le pide en coro a Draghi, la personalidad más prestigiosa de Italia, que se quede en Palazzo Chigi por el bien del país.

“Con incredulidad y preocupación asistimos a una crisis de gobierno generada por comportamientos irresponsables. Nuestras ciudades, llamadas después de la pandemia y con la guerra en curso a un esfuerzo inédito para el relanzamiento económico, la realización de las obras públicas indispensables y la gestión de la emergencia social, no pueden permitirse hoy una crisis que significa parálisis y división”, explicaron alcaldes de Roma, Milán, Turín, Génova, Florencia, Venecia y muchísimas otras ciudades más o menos conocidas de la península.

Al fuerte llamado de los alcaldes se sumaron varios gobernadores de regiones, asociaciones de médicos, enfermeros, farmacéuticos, camioneros, empresarios y referentes de muchas otras profesiones. Todos desesperados porque la salida del exbanquero signifique el fin de la estabilidad en un momento delicadísimo por la inflación, la crisis energética y social, y el coronavirus.

Expresidente del Banco Central Europeo, de 74 años, Draghi se encuentra en el poder desde febrero de 2021, cuando fue llamado por el primer mandatario, Sergio Mattarella a sacar las papas del fuego después de la caída del gobierno de Giuseppe Conte, en pleno coronavirus. El jueves presentó su renuncia después de que el Movimiento Cinco Estrellas (M5E) decidiera no votar la confianza de un decreto con medidas de ayuda económica, que de todos modos fue aprobado en el Senado.

Harto de las peleas, chantajes y juegos políticos, Draghi explicó que se iba porque ya no estaban dadas las condiciones para poder seguir adelante. Y, como había advertido días antes, presentó su dimisión ante Mattarella, el árbitro máximo en las crónicas crisis políticas italianas, que no la aceptó y lo invitó a presentarse ante el Parlamento este miércoles.

Aunque nadie se atreve a hacer pronósticos porque 48 horas son una eternidad en política, en una situación de lo más fluida, con los partidos al borde de un ataque de nervios, alterados como nunca, se vislumbraban dos escenarios. El primero, más catastrófico, es que Draghi este miércoles confirme su voluntad de renunciar después de un discurso en el Parlamento donde aún nadie sabe si habrá una votación, o no. En ese caso, Italia irá a elecciones anticipadas –probablemente en octubre-, como reclama a viva voz desde el jueves Giorgia Meloni, líder de Fratelli de Italia, partido de derecha, en la oposición. Meloni salió hoy con tapones de punta a atacar la carta abierta de los alcaldes. “Me pregunto si es correcto que estos alcaldes y gobernadores que representan a todos los ciudadanos que administran, también los que piensan distinto, usen las instituciones así, sin pudor, como si se tratara de secciones de partido”, clamó Meloni, la “Le Pen” italiana, que lidera el único partido que jamás integró el gobierno de unidad nacional de Draghi.

Un segundo escenario, el más querido también a nivel internacional, vista la autoridad demostrada por Draghi en los últimos meses de guerra, en los que se convirtió en uno de los más férreos aliados del presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, es que, en estos dos días de pasión que quedan, vuelvan a tejerse, con algún hecho, las condiciones para que “súper Mario” se quede.

Algo que parecía difícil, pero no imposible, según varios analistas, porque lo más increíble de todo es que Draghi tendría con creces una mayoría parlamentaria para seguir adelante.

El M5E de Conte, en efecto, el gran culpable de una crisis que nadie aún logra entender en la calle, se la pasaba postergando reuniones con su tropa, cada vez más desorientada y dividida entre “contianos” y “traidores”. Muchísimos parlamentarios “grillini” pro-gobierno, furiosos con Conte están listos a apoyar a Draghi y a sumarse al partido de centro que creó hace un mes el actual canciller y ex líder del M5E, Luigi Di Maio.

Las fuerzas de derecha que forman parte del gobierno de unidad nacional, Forza Italia del ex premier y magnate, Silvio Berlusconi y la Liga de Matteo Salvini, en tanto, se manifestaban en favor de seguir apoyando a Draghi, pero sólo si deja afuera al M5E, un movimiento totalmente “irresponsable”, junto al cual “es imposible gobernar”. Si esto no es viable, Berlusconi y Salvini iban por elecciones anticipadas que, según sondeos, ganaría la centroderecha.

El resto del arco político, con el Partido Democrático, de centroizquierda, en primera fila, seguía trabajando contrarreloj para llamar a todos a la responsabilidad y a evitar un “salto al vacío”.

En este marco más que complejo, Mattarella también presionaba a Draghi para quedarse, con un argumento bastante simple y convincente, según reveló La Stampa. Como de todos modos, aún en el caso de elecciones anticipadas en octubre, le tocará quedarse al frente del barco para manejar los asuntos corrientes, al menos hasta noviembre, a Draghi le conviene, entonces, quedarse en funciones, con plenos poderes. Total, cuenta con la mayoría en el Parlamento para ello. En ese caso, podría ocuparse de la ley de presupuesto que debe aprobarse antes de fin de año, podría seguir negociando sobre el precio del gas en Europa, podría avanzar con la gestión de los fondos destinados a Italia de la UE, con las medidas para frenar la inflación, aumentos y demás urgencias, como la guerra en Ucrania. Todo, hasta las elecciones que, naturalmente, deberán celebrarse en Italia en marzo o abril próximo, cuando termina la actual Legislatura.

Habrá que ver si este escenario, el más deseado por todos, también fuera de Italia, finalmente se hace realidad.

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