Coronel Suarez: La trama que se investiga detrás de la explotación de mujeres

Una víctima contó detalles de cómo la captó una exasistente social de Pringles y aludió a “clientes” de alto poder adquisitivo.

1632498127582

La trata de personas, como cara contemporánea de la esclavitud, sigue estando a la vuelta de la esquina, por más que muchos la invisiblicen o lo asocien con otras latitudes.

A 200 kilómetros de Bahía se había conformado una organización criminal que captaba mujeres vulnerables para explotarlas sexualmente en un campo.

El caso resonó porque en el marco de una serie de allanamientos, a fines de agosto, se incluyó el establecimiento rural del intendente Ricardo Móccero, aunque se informó que, al menos en principio, no tenía nada que ver.

Sí se pudo desarticular a parte de la banda, rescatar a una víctima que había escapado casi en forma cinematográfica y empezar a profundizar una investigación que parece tener mucha tela por cortar.

Traslado nacional y/o internacional de mujeres, el rol de una exasistente social de Coronel Pringles, la presencia de «clientes» vip y la posible «protección» policial son algunos aspectos que pueden salir a la luz.

PFA-PRINGLES-1-1024x585

La declaración de la «recuperada» Mariana -nombre ficticio para proteger su identidad-, el aporte de algunos testimonios y pericias permitieron avanzar hasta el procesamiento y la prisión preventiva de Hernán Rodrigo Ifrán y su pareja Judith Luján Fleita, dos eslabones principales y que pueden afrontar penas graves en caso de ser condenados.

En los últimos días, además, se formalizó la imputación contra otras dos personas, que siguen en libertad pero serán indagadas.

Confianza y dominio
La lupa se posó principalmente en Fleita, una correntina nacida hace 33 años en Santo Tomé, que es licenciada en Trabajo Social y ejerció durante un tiempo en un hogar convivencial de Pringles.

En ese marco conoció a «Mariana», una chica de 22, madre de un pequeño y totalmente desvalida, con una fuerte historia familiar de violencia y abusos.

Se cree que Fleita generó un trato de confianza que rápidamente transformó en manipulación y poder sobre la joven, con la cual incluso llegó a mantener un vínculo amoroso, según reconoció luego la víctima.

En esa relación casi triangular, «Mariana» empezó a recibir amenazas que le iban a quitar a su hijo y se vio forzada a reconocer que Ifrán era el tutor del chico, ante el Servicio Local pringlense.

Un abogado del ente y una trabajadora social dieron cuenta de esta situación. Estaban convencidos de que Ifrán era su pareja y que el hombre, supuestamente, había roto relación con Fleita.

Cada vez que iban al domicilio que compartían, en la calle España, en lo que se llama visitas de seguimiento, encontraban a la chica con Ifrán. En algunas ocasiones se paraba detrás de ella, cruzado de brazos, casi a modo de vigilante.

Fleita, siempre según la declaración de «Mariana» -a la que tuvo acceso el diario La Nueva.-, empezó a convencerla para que realizara tareas rurales y de esa manera sería «bien vista» a fin de no perder la tenencia provisoria de su hijo.

La chica accedió y fue trasladada a un campo ubicado en el partido de Coronel Suárez, a unos 300 metros de la rotonda de San Eloy, según describió.

Fue en esas circunstancias que descubrió la verdadera y tortuosa intención de fondo.

Al llegar al establecimiento -otro de los allanados- descubrió que había unas 10 mujeres más, con rasgos o acento norteño, que estaban encerradas en 4 viviendas.

«Mariana» enfrentó a Fleita y le recriminó la actitud, pero se vio obligada a mantener encuentros sexuales sin recibir dinero a cambio.

«Los hombres que iban al campo tenían un alto poder adquisitivo, se trasladaban en camionetas, siempre a partir de la tardecita y durante toda la noche», declaró ante el fiscal Santiago Ulpiano Martínez.

Casi como una novela, un día ayudó a escapar del cautiverio a otras dos chicas, Paulina y Firu, y cuando Fleita se enteró la molió a golpes.

Por temor de perder la guarda de su hijo, se mantuvo inquebrantable en esa situación hasta el 22 de agosto encontró un resquicio y corrió, con el temor de haber dejado al niño en el lugar.

Con las pocas fuerzas que tenía y con el miedo latente de que la persiguieran, llegó hasta la ruta 85 y luego pudo pedir auxilio. Finalmente se comunicó con una amiga remisera de Pringles, que la fue a buscar.

«Mariana» se dirigió a la comisaría de la Mujer y la Familia, desde donde se comunicaron con el Servicio Local y contactaron a Ifrán para que llevara al chico hasta la dependencia policial, a fin de reencontrarse con su madre.

La taxista estaba al tanto de que la relación entre «Mariana» e Ifrán no era buena porque la chica, antes del traslado al campo, se lo había comentado por mensajes de WhatsApp, aunque sin darle precisiones.

El hombre, una vez que entregó al menor, fue detenido y algunos días después cayó Fleita.

Los dos están acusados de trata de personas con fines de explotación sexual, triplemente agravado por ser cometido mediante amenazas y abuso de situación de vulnerabilidad, ser convivientes de la víctima y por haberse consumado la explotación.

El juez federal Walter López da Silva aceptó en los últimos días el pedido de la fiscalía federal y ordenó la prisión preventiva de ambos.

¿Avisaron tarde?
La investigación es incipiente. El fiscal Santiago Martínez no descarta que la organización haya actuado con connivencia policial, porque hubo demora en dar aviso de la situación a la autoridad judicial y la primera revisión al campo se hizo sin autorización.

 ¿Qué pasó con las otras mujeres? Creen que las retiraron en la emergencia. Un llamado al 145 (número de emergencia para casos de trata) advirtió que las llevaron a Mendoza y se sigue esa pista.

«Se perdió mucho tiempo hasta que la Justicia tomó intervención», ratificó una fuente.

«Mariana», mientras tanto, fue puesta a disposición del Programa Nacional de Rescate a las Víctimas de Trata. Recibió una medida de abrigo y está junto a su hijo.

La licenciada María Teresa Pinedo, de ese organismo nacional, reconoció la extrema vulnerabilidad que presentaba la chica y confirmó el vínculo de poder que Judith tenía sobre ella.

«Le indicaba qué debía hacer y qué no para mantener la custodia de su hijo y también se aprovechaba de la relación amorosa para utilizarla como mercancía», opinó la profesional.

Para «Mariana» -que hasta hoy vivió marcada por las carencias afectivas y económicas- fue y es difícil romper las cadenas. Intentó retirar la denuncia contra su captora/amante y hasta amagó con suicidarse.

Después de lograr su rescate físico, los profesionales que ahora la asisten tienen el mayor desafío: que supere la sumisión emocional.

Que Pasa Ciudad

QuePasaCiudad.com es un medio independiente digital nacional.

Te puede interesar